Los medios de comunicación como herramienta de evangelización


Desde mediados del siglo XIX, a la prensa –como sinónimo de medios de comunicación-, se le conoce en el mundo como el cuarto poder, término que se hizo popular cuando el político y escritor británico ‘Edmund Burke’, dijo que había tres poderes en el parlamento; los Lores Espirituales (representantes de la iglesia), los Lores Temporales (la nobleza) y los Comunes (los políticos), señalando que en la tribuna de prensa era donde se sentaba el cuarto poder, y era el más importante que todos ellos.


Eso nos da una idea, no solo del poder, sino de la influencia que los medios masivos tienen en la opinión pública, y que ahora, con la introducción de la Internet, redes sociales, Smartphones y tablets, está presente 24/7 en la mente de casi todos los habitantes de este planeta. Lo que significa que, evangelizar en esta era de las comunicaciones digitales es todo un reto.


En Marcos 16:15-18, Jesús nos da una tarea específica: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. Entonces, viendo este panorama actual, ¿Cómo podemos llegar a las almas con estas herramientas? ¿De qué forma podemos hacer publicidad, sin caer en lo mundano, pero sin extraernos de él?


No cabe duda que todos necesitan conocer la verdad y que esa verdad debe estar al alcance de toda criatura, para cumplir así, con la Gran Comisión. Desde Lutero y Calvino, las formas de comunicar de los líderes cristianos han variado, y se han ido adaptando al momento que cada uno de ellos vivió. Uno de los grandes generales de Dios, Billy Graham, fue quizás el hombre que apareció en más medios de comunicación modernos en el mundo entero, y la televisión, fue el trampolín más usado para hacer conocer la Palabra de Dios en la mayoría de naciones del planeta.


Hoy, nuestro gran desafío es llegar a millones de personas a través de esta nueva tecnológica con sus sistemas únicos de comunicación, usando ese lenguaje universal de la internet que nos sigue uniendo, como diría el teórico de la comunicación Marshall Mc Luhan: “en una sola aldea global”.


No podemos quedarnos ajenos al nuevo mover del mundo, pero tampoco sumergirnos en su veloz carrera hacia el abismo. Jesucristo mismo le dijo a su Padre: “No te pido que los quites del mundo, sino que lo guardes de él”. Es urgente y necesario, capacitar, entrenar y acompañar a las nuevas generaciones, para que descubran las riquezas de dones que Dios mismo les ha dado para ser creativos y estar firmes en estos últimos tiempos.


Así que, echemos mano de los jóvenes conocidos como nativos digitales, aquellos que nacieron después de 1979, cuando ya existía la tecnología digital. Debemos potenciar el talento que tienen ellos, en la era del Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp, YouTube, Snapchat y Smartphones, entre otros. Evangelizar, con todas las herramientas que ofrece Internet, no es necesariamente hablar de Dios, sino demostrar nuestro estilo de vida cristiano, en todo lo que publicamos y linkeamos en la Red.


Aunque no es consiente, la humanidad está sedienta de escuchar y recibir el Evangelio, necesita trascender de lo efímero, de lo pasajero y temporal, para darle razón y sentido a su vida y proyectarse a una eternidad con el Creador, para hacerse uno solo con Él.


Sin dejar de lado los métodos de evangelización tradicionales, como nuestros servicios, campañas, seminarios, encuentros, trabajos de campo y reuniones periódicas, cada miembro de la iglesia -como cuerpo de Cristo-, debe ser un vocero de Jesús llevando el Evangelio a su prójimo, a su vecino, a su familia, a sus compañeros de estudio o trabajo. Cada uno de nosotros en particular, es el mejor medio de comunicación y de mayor penetración para llegar a los perdidos.


La conocida frase de Francisco de Asís “Predica el Evangelio en todo momento y, si es necesario, usa las palabras”, resume la tarea y comisión de cualquier discípulo de Jesús: predicar el Evangelio. “Este Evangelio será predicado en todo el mundo, entonces vendrá el fin”, Mateo 24:14.


Solo una cosa más, nunca usen los medios de comunicación -sean masivos, comunitarios, especializados o digitales-, de forma solitaria, cuenten siempre con un mentor experto, lleno de la unción del Espíritu Santo, y de sana doctrina, para ser guiados en esta maravillosa pero responsable tarea, de difundir la única verdad que nos hace libres de toda esclavitud.

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